Un tratamiento contra las superbacterias hospitalarias, XIV Premio Ciencias de la Salud Fundación Caja Rural Granada

El proyecto galardonado está dirigido por el doctor Daniel López Serrano del Centro Nacional de Biotecnología de Madrid 
 
El Premio Ciencias de la Salud Fundación Caja Rural Granada ha recaído este año en las investigaciones lideradas por el doctor Daniel López Serrano, del Centro Nacional de Biotecnología, CNB, (Madrid), que ofrecen un prometedor tratamiento contra uno de los grandes problemas sanitarios en la actualidad, las superbacterias hospitaliarias. En 2016, el 30% de las infecciones contraídas en estos centros de salud españoles resultaron resistentes a antibióticos. De ellas, el 20% terminaron siendo letales. Staphylococcus aureuses uno de los patógenos más peligrosos de ambientes hospitalarios porque muchos aislados clínicos son resistentes a las penicilinas (cepas MRSA o methicilin-resistant Staphylococcus aureus). El laboratorio del doctor López Serrano ha encontrado la manera de destruir el escudo protector de estos patógenos para que puedan ser ‘atacados’ por los antibióticos convencionales.
 

Este prestigioso galardón, dotado con 25.000 euros,que ha sido otorgado en las dos anteriores convocatorias a Valentín Fuster y a María Blasco, será entregado el próximo 8 de junioen el auditorio de Caja Rural, de manos del presidente de la entidad y de su Fundación, Antonio León. 
 
El jurado del Premio, formado por Ignacio Molina (Centro de Investigación Biomédica), Lourdes Núñez (Fundación Pública Andaluza PTS), Javier Martín y Elena González (Instituto López Neyra), Jorge Fernández (Colegio de Médicos), Fernando Martínez (Colegio de Farmacéuticos) y Aurea Bordons (Junta de Andalucía) han reconocido este trabajo “por abordar uno de los problemas más relevantes de la práctica médica actual, como es la resistencia a los antibióticos por parte de bacterias agresivas, y proponer un innovador procedimiento para hacerlas de nuevo sensibles a los antibióticos”. 
 
Según este científico murciano de 40 años, “muchas bacterias, incluido el MRSA, tienen regiones de membrana (lipid rafts) con una arquitectura específica, donde muchos complejos proteicos se ensamblan; son por tanto unas plataformas de ensamblaje de grandes proteínas para las bacterias. En consecuencia, la perturbación de la arquitectura de esas zonas causa una alteración en el ensamblaje de proteínas en bacterias. Puesto que muchas de estos grandes complejos proteicos juegan un papel importante en la resistencia a antibióticos, cuando se altera la arquitectura de estas zonas en superbacterias como el MRSA simplemente deja de serlo, y se convierten en una cepa de S. aureusconvencional sensibles a los antibióticos”. Con estos resultados, el equipo de Daniel López ha desarrollado y patentado unas moléculas para inhibir la formación de estas zonas de membrana en MRSA. En presencia de dichas moléculas, MRSA deja de ser una superbacteria y entonces puede ser eliminado con antibióticos rutinarios. Un tratamiento que combina estos compuestos con penicilinas convencionales consigue matar los patógenos, tanto en cultivos in vitrocomo en infecciones en ratones.
 
Daniel López explica que la importancia de sus conclusiones es doble. Por un lado, se evidencia el desarrollo de una nueva herramienta para tratar infecciones de MRSA, que podría ayudar a mejorar los cuadros clínicos e incluso salvar la vida de miles de personas infectadas cada año en nuestros hospitales. Por otro lado, con este tratamiento es posible recuperar antibióticos que habían sido descartados por su inactividad frente a las superbacterias, cada vez más comunes en nuestros ambientes hospitalarios. “Esto permite incrementar de manera significativa el arsenal para combatir a estos patógenos y ser más optimistas en la lucha contra las infecciones por bacterias multiresistentes”.
Trayectoria profesional
El laboratorio de Daniel López supone un punto de inflexión en la dañina tendencia de la evasión del conocimiento en este país. Su equipo, integrado por expertos españoles y extranjeros, es un claro ejemplo de esa otra manera de hacer Ciencia, reivindicada por la sociedad, recuperando a nuestros científicos para que lideren el desarrollo tecnológico y modernización a nivel nacional. “Nuestro establecimiento en el CNB es un hito importante porque desafía la tendencia desafortunada del sector I+D+i en España, donde la fuga de cerebros es un hecho característico hoy por hoy”, explica
Desde los 32 años (ahora tiene 40) dirige su laboratorio de manera independiente, después de haber realizado una brillante etapa postdoctoral en la Universidad de Harvard (USA). Su trayectoria independiente empieza como investigador principal junior dentro del programa de excelencia de la Universidad de Würzburg (Alemania) y desde el año 2014 como funcionario de carrera y científico titular del CSIC (obtuvo la única plaza de biotecnología ECC/2001/2013) en el Centro Nacional de Biotecnología CNB. El laboratorio cuenta aproximadamente con diecisiete miembros de diversas nacionalidades, incluidos investigadores senior de plantilla (1), postdoctorales (7), predoctorales (6), técnicos de laboratorio (1) y gestores de proyectos (2). Su investigación obtiene financiación de altísimo prestigio, tanto a nivel nacional (Proyecto EXCELENCIA del MINECO año 2014, BFU-2014-55601-P y año 2017 BFU2017-87873-P) como a nivel internacional (Proyecto ERC-Starting Grant 2013 BacRafts 335568 del EUROPEAN RESEARCH COUNCIL, dotado con 1,5 millones de euros o el proyecto Research and Innovacion actions Rafts4Biotech 720776 de HORIZON2020, dotado con 7,5 millones de euros). Sus investigaciones se publican en revistas del más alto impacto (e.g. Garcia-Fernandez et al., 2017 Cell; Koch et al., 2017 Cell Chemical Biology; Koch et al., 2014 Cell, Schneider et al., 2015 PLoS Genetics). El laboratorio de Daniel López se estableció inicialmente en la Universidad de Würzburg (Alemania, 2010-2015) para posteriormente trasladarse al CNB (España, 2015-actualidad) junto con el personal, los equipos y la financiación. 
 
Video explicativo: https://youtu.be/TgLmpz44VFk

Eduardo Query muestra su visión contemporánea sobre el paisaje en Caja Rural

El artista gaditano ganó el último certamen de pintura rápida Fundación Caja Rural

Eduardo Query, ganador del último Certamen de pintura rápida al aire libre Fundación Caja Rural Granada, expone en Servicios Centrales de Caja Rural un proyecto artístico realizado en los últimos años en distintas localizaciones geográficas, entre ellas Granada, ciudad donde residió con motivo de su beca en la Fundación Rodríguez-Acosta.

‘Coordenadas subvertidas, rescribiendo un paisaje’ es el título de esta exposición de obra pictórica que trata de ofrecer una forma personal de entender el territorio y la interpretación del mismo, actualizando las formas estéticas para aportar una visión distinta hacia la pintura de paisaje.

La exposición permanecerá abierta del 15 de mayo al 9 de junio, de lunes a sábado, de 19:30 a 21:30 horas.

Cada una de las treinta y seis obras pertenecientes a esta serie representa una síntesis de las sensaciones percibidas durante los recorridos entre Málaga y Chipiona, el Bajo Montseny (Barcelona) y entre Cádiz y Granada, de donde se exhiben piezas singulares de los Palacios Nazaríes y el Patio de los Arrayanes.

El artista gaditano parafrasea al arquitecto y profesor Francesco Careri en su libro ‘Walkscapes. El  andar como practica estética’ para definir las imágenes creadas como “un mapa que parece reflejar un espacio líquido donde los fragmentos llenos del espacio del estar flotan en el vacío del andar y donde unos recorridos siempre distintos quedan señalados hasta que el viento los borre”.

Estas sensaciones y recuerdos se plasman a partir de la utilización de los códigos cartográficos, el color, el grafismo y la fotografía. La unión en un mismo plano de todos estos elementos provoca que cada pieza se entienda como un collage en sí misma, ya que está creada a partir de la yuxtaposición entre los distintos elementos. Esta yuxtaposición ayuda a dirigir las formas creadas hacia varias direcciones de significancias, ampliando de esta manera las distintas lecturas de la obra y aportando una visión contemporánea de entender el paisaje.

Eduardo Query nació en Chipiona, Cádiz, en 1984. Tras obtener el título de Técnico Superior en Grabado y Técnicas de Estampación en Escuela de Arte de Cádiz (2010), se graduó en Bellas Artes por la Universidad de Málaga en 2014.

Paralelamente a su formación académica recibió diversas becas entre las que destaca la de Paisaje, concedida por la Fundación Rodríguez-Acosta, (Granada, 2013), la beca de producción y residencia de los Talleres de Grabado Alfara (Salamanca, 2014) y la beca de residencia en el Centro de Arte La Rectoría (Barcelona, 2015).

A partir del año 2012 su carrera artística empieza a consolidarse, clara muestra de ello son la cantidad de certámenes en los que su obra ha sido finalista y como consecuencia de ello expuesta en salas de Huelva, Cáceres, Málaga, Ciudad Real, Jaén, Sevilla, Salamanca, Alicante, Madrid, Barcelona, Londres y en colectivas de Granada, donde ha podido verse en el Centro Cultural Gran Capitán, el Palacio de la Madraza, la Fundación Rodríguez-Acosta y en la Sala Zaida, el pasado octubre durante la muestra  organizada con motivo del X Certamen de pintura rápida Fundación Caja Rural.

Su trabajo ha sido galardonado también en más certámenes, obteniendo, entre otros, el tercer premio en el XVIII Premio de Pintura Joven Granada 2016, Granada; el Premio Ibercaja de Pintura Joven 2013, en Zaragoza; el primer premio en el XV Certamen Andaluz de Pintura Contemporánea Ciudad de Torremolinos 2014; el primer premio en el I Certamen “IberArt” en la modalidad ‘Pintura Emergente, Madrid 2013; el primer premio en la Muestra de Artes Plásticas, Marbella Crea año 2012 y 2016; elPremio Ayuntamiento de Elda en el XXXIV Certamen de Minicuadros, 2013; Accésit en el I Certamen “IberArt”, en la modalidad “Dibujo Emergente”, Madrid, 2013; y Accésit en el XIV Certamen de Pintura “Arte Joven” Hipercor-Tiendas El Corte Inglés de Huelva 2012.

La Sala Zaida exhibe casi dos siglos de historia del Instituto Padre Suárez

El nuevo edificio de Gran Vía cumple cien años de vida en 2018

 

El expediente académico de Federico García Lorca, unos gemelos siameses de ovejas, disecados en el siglo XIX, o un tratado de botánica escrito por Dalechamps en el XVI son algunos de las singulares piezas de pondrán verse en la exposición ‘Patrimonio del Instituto Padre Suárez. 173 años de historia, 100 años en la Gran Vía’, abierta desde hoy en la Sala Zaida de Fundación Caja Rural Granada. Todos estos elementos aparentemente inconexos forman parte del riquísimo legado artístico, bibliográfico, científico, histórico, cultural y humano que este centro, fundado en 1845 en la calle San Jerónimo, al amparo de la Ley Pidal, ha logrado reunir en sus 173 años de vida. Gracias a la conservación de ese patrimonio y a su uso pedagógico, la Consejería de Educación le ha concedido en 2018 la calificación de Instituto Histórico Educativo de Andalucía, el único existente en nuestra provincia.
 

Hace justamente un siglo comenzaron las clases en la nueva sede que el entonces Instituto General y Técnico de Granada (en 1934 adquiere la denominación ‘Padre Suárez’ en honor al jesuita Francisco Suárez) estaba construyendo en Gran Vía. Se trataba de un edificio modernista, aun sin terminar, en el que el rey Alfonso XIII había colocado la primera piedra catorce años antes.
 
Con motivo de este centenario, la comunidad educativa del Padre Suárez ha organizado una muestra patrocinada por Fundación Caja Rural, que podrá verse del 9 de mayo al 2 de junio.
 
Hasta 1933, fecha en la que se funda el Instituto Ángel Ganivet, el centro ejerce como el único referente en la enseñanza Secundaria de Granada.
 
Alumnos ilustres
 
En él se formaron las principales figuras de la cultura, la política y las ciencias de la sociedad local de finales del XIX y mediados del siglo XX. La exposición destaca la presencia femenina de ese capital intelectual forjado en sus aulas. Por él pasaron alumnas ilustres como Asunción Linares, Elena Martín Vivaldi, una de las primeras universitarias en la provincia, Eudoxia Píriz, la primera mujer que estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada, Concepción MoriIlas o Milagro Almenara, la farmacéutica asesinada a principios de la Guerra Civil por roja y feminista.
 
En la historia del instituto hay también estudiantes que dejaron su huella como Andrés Segovia, cuyo expediente académico refleja que no iba a clase de bachillerato y se dedicaba a tocar la guitarra a escondidas, Ángel Ganivet, Francisco Ayala, que rememora en sus memorias (Recuerdos y olvidos, 1982) su paso por el instituto de Granada, como un período de “creciente plenitud”, Américo Castro, Melchor Fernández Almagro, Antonio Gallego Burín y un largo etcétera, sin olvidar a Federico y Francisco García Lorca.
 
Un lugar aparte ocupa en esta muestra la tertulia El Rinconcillo integrada por algunos de estos nombres. En el antiguo café Alameda, conocido como el Gran Café Granada​, nació ese círculo erudito, formado por un grupo de jóvenes, muchos de los cuales inician su relación en el Instituto. 
 
Los jóvenes “rinconcillistas” llegarían a ser reconocidos en disciplinas tan diversas como la literatura, Federico y Francisco García Lorca, Miguel Pizarro Zambrano; el periodismo, Melchor Fernández Almagro, José Mora Guarnido; la política, Antonio Gallego Burín; la música, Andrés Segovia Torres y la diplomacia, Luis Mariscal Parado.
 
El Instituto conserva los expedientes de esa generación irrepetible, algunos brillantes como el de Luis Mariscal Parado.
 
Biblioteca y Museo
 
De la relevancia académica de este centro a la vanguardia de la creación y la formación dan muestra sus colecciones. La Biblioteca del Instituto Padre Suárez es una de las más antiguas de Andalucía Oriental. Su fondo histórico cuenta con alrededor de 16.000 volúmenes que abarcan desde el siglo XVI al XX, en español, francés, inglés, alemán, italiano, portugués, catalán, euskera, gallego, latín, griego, árabe, hebreo y esperanto.
 
La Biblioteca dispone de un considerable número de obras en latín y griego, y casi un centenar de documentos de temática árabe y hebrea, una colección no muy extensa pero destacable dada su rara presencia en otras bibliotecas de la época.
 
Para apoyar el estudio de muchos de estos textos que servían de guías docentes a los profesores de la época, pero que apenas tenían ilustraciones, el Instituto contó desde el primer momento con un Gabinete de Historia Natural, Física y laboratorio de Química, con las colecciones de elementos naturales, aparatos e instrumental necesarios para impartir clases. Desde 1860 destacó por el volumen y calidad de sus adquisiciones. En 1888las colecciones del instituto obtuvieron la medalla de oro en la Exposición Universal de Barcelona.
 
En 1985 se realiza una primera exposición al público y en 1995 el Museo que ha pasado de contar con 500 elementos en 1985 hasta alcanzar en la actualidad más de 8.000, abre definitivamente sus puertas. En la actualidad está incluido en el Registro Oficial de Museos de la Junta de Andalucía.
 
La muestra también dedica un apartado a la colección pictórica del centro, constituida, principalmente, por obras de artistas vinculados a él, alguno de los cuales se cree que formaron parte de las logias masónicas de la Granada de su tiempo, como puede ser el caso de Manuel Medina Pagés, del que se conservan dos paisajes granadinos. También los hay de Eduardo Rosende, quien ejerció su magisterio docente en estas aulas en la primera década del siglo XX. Ambos son buenos ejemplos de la escuela granadina del fin de siglo XIX.
 
Desde 1900, el pintor cordobés Tomás Muñoz Lucena sería profesor de este Instituto. Llegaría tras una larga trayectoria en la que gozó de reconocimientos nacionales e internacionales. De él se conservan varias obras, entre ellas un espléndido retrato del Padre Suárez. Cabe destacar también la serie de retratos de distintas personalidades relacionadas con el Centro. La colección se completa con obras de Miguel Ruiz Molina y Rafael Revelles, ambos discípulos de Morcillo, quienes ejercieron su labor educativa en este Instituto a mediados del siglo XX.